Se muestran los artículos pertenecientes al tema Sensaciones.
Abismo
Estoy a un paso
Del lugar donde no existe ya nada
Ni lenguajes
ni poemas
ni miradas
ni siquieras
Estoy a un paso
de vivir
de sentirme
de volverte
de mirarme
Estoy a un paso
del dolor
de la duda
tu caricia
mi mañana
Estoy a un paso
de un otoño
donde ya es invierno
Qué manera de buscarnos
(Este poema también pertenece a mi cocina literaria, lo escribí hace tiempo)
Del lugar donde no existe ya nada
Ni lenguajes
ni poemas
ni miradas
ni siquieras
Estoy a un paso
de vivir
de sentirme
de volverte
de mirarme
Estoy a un paso
del dolor
de la duda
tu caricia
mi mañana
Estoy a un paso
de un otoño
donde ya es invierno
Qué manera de buscarnos
(Este poema también pertenece a mi cocina literaria, lo escribí hace tiempo)
Abrazo
Si pudiera esta noche tejer tu sueños,
qué lugar te inventaría.
Despertarías en la orilla
y el mar envolvería tu cuerpo desnudo.
El sol pintaría tus hombros,
y sin que apenas lo sintieras
una leve brisa barrería tus miedos.
Si pudiera,
con un pincel fino
pintaba en las paredes
tu verso favorito,
para que al leerlo
sintieras que mi mundo
es por fin nuestro.
qué lugar te inventaría.
Despertarías en la orilla
y el mar envolvería tu cuerpo desnudo.
El sol pintaría tus hombros,
y sin que apenas lo sintieras
una leve brisa barrería tus miedos.
Si pudiera,
con un pincel fino
pintaba en las paredes
tu verso favorito,
para que al leerlo
sintieras que mi mundo
es por fin nuestro.
Pájaros caídos
Podemos pensar que no merece la pena
recoger en el parque un pájaro herido.
Que las calles de Madrid
están llenas de siluetas vacías,
huecos de ausencia
que no pueden llenarse.
Que en muchos lugares
no pararán las bombas estos días.
Pero yo conocí a una persona
que antes de marcharse
me enseñó a curar las alas
de un pájaro herido.
Escuché a muchos
que otro mes de marzo
gritaron en las calles
queriendo parar la guerra.
Por ellos,
y por la risa limpia de los niños,
y por los que nos tienden una mano
Cuando más lo necesitamos,
Merece la pena sonreir en estas fechas
Y recoger de los parques pájaros caídos.
recoger en el parque un pájaro herido.
Que las calles de Madrid
están llenas de siluetas vacías,
huecos de ausencia
que no pueden llenarse.
Que en muchos lugares
no pararán las bombas estos días.
Pero yo conocí a una persona
que antes de marcharse
me enseñó a curar las alas
de un pájaro herido.
Escuché a muchos
que otro mes de marzo
gritaron en las calles
queriendo parar la guerra.
Por ellos,
y por la risa limpia de los niños,
y por los que nos tienden una mano
Cuando más lo necesitamos,
Merece la pena sonreir en estas fechas
Y recoger de los parques pájaros caídos.
Apagón
En la ciudad se apagaron las luces.
Unos se acordaron del ayuntamiento;
Otros culparon
a la compañía eléctrica.
Los abuelos,
que llevaban años callados,
contaron historias ancestrales
de cuando la luz
no llegaba a las casas.
Los niños,
alegres y asustados,
encendieron las velas.
Era la oscuridad.
Por unas horas
el tiempo se detuvo;
no tuvieron
con qué matarlo.
Alguien dijo
que era 31 de diciembre.
El nuevo año llegó
sin campanadas;
sólo los relojes
marcaban, exactos,
su tic tac tic tac.
1 de enero;
poco a poco
vuelven las luces;
los hombres
no recuerdan nada.
Sólo que están juntos,
y eso basta.
Y viven.
Y sueñan.
Y se aman.
Eso basta.
En algún lugar
un dios desconocido
quiso resetear el universo
y darle al mundo otra oportunidad.
Unos se acordaron del ayuntamiento;
Otros culparon
a la compañía eléctrica.
Los abuelos,
que llevaban años callados,
contaron historias ancestrales
de cuando la luz
no llegaba a las casas.
Los niños,
alegres y asustados,
encendieron las velas.
Era la oscuridad.
Por unas horas
el tiempo se detuvo;
no tuvieron
con qué matarlo.
Alguien dijo
que era 31 de diciembre.
El nuevo año llegó
sin campanadas;
sólo los relojes
marcaban, exactos,
su tic tac tic tac.
1 de enero;
poco a poco
vuelven las luces;
los hombres
no recuerdan nada.
Sólo que están juntos,
y eso basta.
Y viven.
Y sueñan.
Y se aman.
Eso basta.
En algún lugar
un dios desconocido
quiso resetear el universo
y darle al mundo otra oportunidad.
Navidad
Irreverente,
Como el anuncio del turrón
Cruel,
Como la ausencia de los nuestros
Triste,
Como olvidar a los que sufren
Absurda,
Como el marisco y el cordero
Derrochadora,
Como las luces de la calle
Hipócrita,
Como los chirstmas de los bancos
Desagradable,
Como pedir las vacaciones
Egoísta,
Como negarlas.
Alegre,
Como abrazar a la familia
Limpia,
Como la ilusión de un niño
Infantil,
Como esconder los regalos
Sincera,
Como añorar a los amigos
Solemne,
Como brindar por las ausencias
Generosa,
Como olvidar los rencores
Sabia,
Como darse cuenta
De que lo mejor de la Navidad
No la necesita.
Como el anuncio del turrón
Cruel,
Como la ausencia de los nuestros
Triste,
Como olvidar a los que sufren
Absurda,
Como el marisco y el cordero
Derrochadora,
Como las luces de la calle
Hipócrita,
Como los chirstmas de los bancos
Desagradable,
Como pedir las vacaciones
Egoísta,
Como negarlas.
Alegre,
Como abrazar a la familia
Limpia,
Como la ilusión de un niño
Infantil,
Como esconder los regalos
Sincera,
Como añorar a los amigos
Solemne,
Como brindar por las ausencias
Generosa,
Como olvidar los rencores
Sabia,
Como darse cuenta
De que lo mejor de la Navidad
No la necesita.
Desnudos los espejos
Nos hemos encontrado
en este lugar
donde,
desnudos los espejos,
el uno frente al otro,
no caben las mentiras.
No es tiempo de disfraces, y las palabras
pierden sus adornos.
Es el momento
de mostranos las verdades.
Desnudos los espejos,
parecen más limpias las miradas.
Repites tus palabras;
repito mis promesas.
Todo se romperá en pedazos
si habitan las mentiras.
Sólo hay silencio.
Ahora sabemos,
sin ninguna duda,
que nuestras palabras
siempre fueron sinceras.
en este lugar
donde,
desnudos los espejos,
el uno frente al otro,
no caben las mentiras.
No es tiempo de disfraces, y las palabras
pierden sus adornos.
Es el momento
de mostranos las verdades.
Desnudos los espejos,
parecen más limpias las miradas.
Repites tus palabras;
repito mis promesas.
Todo se romperá en pedazos
si habitan las mentiras.
Sólo hay silencio.
Ahora sabemos,
sin ninguna duda,
que nuestras palabras
siempre fueron sinceras.
Cada día
La vida
es un horizonte
al que nunca llegamos.
Por eso
no disfrutar el camino
es no vivir.
es un horizonte
al que nunca llegamos.
Por eso
no disfrutar el camino
es no vivir.
TRISTEZA
Ya no se posa el vuelo de un niño
sobre las ilusiones firmes de su madre.
Secos los senos,
vacías las cunas.
Ya no hay futuro en el que buscarse.
La sombra de un avión
planea sobre los garbanzos.
Almas inocentes
se resisten a abandonar
el patio donde crecieron.
A nosotros qué nos importa; son sólo
el arranque del telediario.
sobre las ilusiones firmes de su madre.
Secos los senos,
vacías las cunas.
Ya no hay futuro en el que buscarse.
La sombra de un avión
planea sobre los garbanzos.
Almas inocentes
se resisten a abandonar
el patio donde crecieron.
A nosotros qué nos importa; son sólo
el arranque del telediario.
A veces
A veces me tienta pensar
que la vida es un periódico.
Que los enfermos matan,
que el amor dura tres años,
que las guerras
son inevitables.
Que un gobierno
es un país.
Que un país
no es un pueblo.
A veces me tienta pensar
que la calles es peligrosa,
que sólo se escribe
lo que se vende.
Que necesitamos
Ese coche,
la hipoteca,
volar a cualquier parte,
no hablarnos,
no sentir,
estudiar rápido.
No tener hijos
hasta tenerlo todo.
Menos mal...
Que quedan sonrisas,
disculpas,
caricias,
versos.
Menos mal...
Que aun pensamos.
que la vida es un periódico.
Que los enfermos matan,
que el amor dura tres años,
que las guerras
son inevitables.
Que un gobierno
es un país.
Que un país
no es un pueblo.
A veces me tienta pensar
que la calles es peligrosa,
que sólo se escribe
lo que se vende.
Que necesitamos
Ese coche,
la hipoteca,
volar a cualquier parte,
no hablarnos,
no sentir,
estudiar rápido.
No tener hijos
hasta tenerlo todo.
Menos mal...
Que quedan sonrisas,
disculpas,
caricias,
versos.
Menos mal...
Que aun pensamos.
Olvido
Soy la niña en la aldea,
el olor de la sangre,
el estruendo en el aire,
la hogaza de pan.
Un camisón que cruje,
la mano que tiembla,
el cuerpo que olvida.
El llanto de mi hijo,
sus primeras palabras,
el juego con su hermano.
Rojo, verde, azul.
Espliego, harina, fuego.
Maldito teléfono
estallidos de dolor
otra vez el teléfono.
No es verdad;
tú no te has ido.
Ahora, con el olvido,
te veo como siempre.
Te sientas a mi lado,
enhebras mi aguja.
Déjales;
no lo entienden.
Desde que vino el olvido
vivo contigo.
el olor de la sangre,
el estruendo en el aire,
la hogaza de pan.
Un camisón que cruje,
la mano que tiembla,
el cuerpo que olvida.
El llanto de mi hijo,
sus primeras palabras,
el juego con su hermano.
Rojo, verde, azul.
Espliego, harina, fuego.
Maldito teléfono
estallidos de dolor
otra vez el teléfono.
No es verdad;
tú no te has ido.
Ahora, con el olvido,
te veo como siempre.
Te sientas a mi lado,
enhebras mi aguja.
Déjales;
no lo entienden.
Desde que vino el olvido
vivo contigo.
Tu espalda
Duerme la piel de tu espalda entre el dolor y la fortuna.
Quieta la noche, respira el alma entre estrellas de ausencia.
Anhelo de ti, manos fuertes que me acogen y llenan otros lugares
Donde nunca antes estuve.
Duerme.
Yo velo tu risa esta noche, entre el deseo y la plenitud,
Que nunca se colma,
Que nunca se acaba de creer la dicha
De tener un cuerpo
En el que le gustaría morir siempre.
Quieta la noche, respira el alma entre estrellas de ausencia.
Anhelo de ti, manos fuertes que me acogen y llenan otros lugares
Donde nunca antes estuve.
Duerme.
Yo velo tu risa esta noche, entre el deseo y la plenitud,
Que nunca se colma,
Que nunca se acaba de creer la dicha
De tener un cuerpo
En el que le gustaría morir siempre.
Deseo
Beso en tu beso,
Ansia en tu ansia.
Así somos
Cuando nos amamos.
Abrazo que abre otro abrazo,
Sangre bulliciosa que espera y se derrama.
Ansia en tu ansia.
Así somos
Cuando nos amamos.
Abrazo que abre otro abrazo,
Sangre bulliciosa que espera y se derrama.
