Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2004.
Navidad
Irreverente,
Como el anuncio del turrón
Cruel,
Como la ausencia de los nuestros
Triste,
Como olvidar a los que sufren
Absurda,
Como el marisco y el cordero
Derrochadora,
Como las luces de la calle
Hipócrita,
Como los chirstmas de los bancos
Desagradable,
Como pedir las vacaciones
Egoísta,
Como negarlas.
Alegre,
Como abrazar a la familia
Limpia,
Como la ilusión de un niño
Infantil,
Como esconder los regalos
Sincera,
Como añorar a los amigos
Solemne,
Como brindar por las ausencias
Generosa,
Como olvidar los rencores
Sabia,
Como darse cuenta
De que lo mejor de la Navidad
No la necesita.
Como el anuncio del turrón
Cruel,
Como la ausencia de los nuestros
Triste,
Como olvidar a los que sufren
Absurda,
Como el marisco y el cordero
Derrochadora,
Como las luces de la calle
Hipócrita,
Como los chirstmas de los bancos
Desagradable,
Como pedir las vacaciones
Egoísta,
Como negarlas.
Alegre,
Como abrazar a la familia
Limpia,
Como la ilusión de un niño
Infantil,
Como esconder los regalos
Sincera,
Como añorar a los amigos
Solemne,
Como brindar por las ausencias
Generosa,
Como olvidar los rencores
Sabia,
Como darse cuenta
De que lo mejor de la Navidad
No la necesita.
Invisibles
Llegó un momento en el que los habitantes de la ciudad se habituaron tanto a los mendigos que, a fuerza de despreciarlos, se hicieron invisibles. Un día desaparecieron. Otro día se evaporaron los ancianos; otro, los enfermos más graves. Entonces la Muerte se enfadó tanto que decidió retirarse. Y se quedaron eternos, secos y estériles, el resto de los "humanos".
Paréntesis en la ficción
Parece que nada nos conmueve. Gastamos las palabras hablando de temas que no conocemos. Ayer Pilar nos recordó que el Congreso es un instrumento del pueblo y para el pueblo. El pueblo es soberano, y su voz debe escucharse. La política no es el fin, sino el medio; el fin somos los ciudadanos. Estamos perdiendo la capacidad de hablar de persona a persona, de experiencia vital a experiencia vital; todo tiene un signo y un color. Desprestigiamos a alguien cuando conocemos su filiación política, como si el hecho de tener una ideología invalidara al resto de la persona. Algunos creen que el duelo por un hijo es menos doloroso según de qué partido. Es el efecto del prejuicio, que nos hace categorizar a las personas en función de un solo rasgo, ya sea de tipo racial, ideológico o respecto a su clase social.
Los medios de comunicación nos "informan" sobre la vida pública como si fuese una crónica deportivo, en la que se apuntan tantos uno y otro equipo. Ni siquiera la literatura está libre, porque unos y otros periódicos promocionan o ningunean a los escritores en función de su supuesto color.
Gracias, Pilar, por devolvernos la voz. Vaya nuestro grito para todos los que la perdieron aquel terrible día, y que ese grito ensordezca a todos los que antes de llorar preguntan de qué color eran su piel y su voto.
null
Los medios de comunicación nos "informan" sobre la vida pública como si fuese una crónica deportivo, en la que se apuntan tantos uno y otro equipo. Ni siquiera la literatura está libre, porque unos y otros periódicos promocionan o ningunean a los escritores en función de su supuesto color.
Gracias, Pilar, por devolvernos la voz. Vaya nuestro grito para todos los que la perdieron aquel terrible día, y que ese grito ensordezca a todos los que antes de llorar preguntan de qué color eran su piel y su voto.
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Apagón
En la ciudad se apagaron las luces.
Unos se acordaron del ayuntamiento;
Otros culparon
a la compañía eléctrica.
Los abuelos,
que llevaban años callados,
contaron historias ancestrales
de cuando la luz
no llegaba a las casas.
Los niños,
alegres y asustados,
encendieron las velas.
Era la oscuridad.
Por unas horas
el tiempo se detuvo;
no tuvieron
con qué matarlo.
Alguien dijo
que era 31 de diciembre.
El nuevo año llegó
sin campanadas;
sólo los relojes
marcaban, exactos,
su tic tac tic tac.
1 de enero;
poco a poco
vuelven las luces;
los hombres
no recuerdan nada.
Sólo que están juntos,
y eso basta.
Y viven.
Y sueñan.
Y se aman.
Eso basta.
En algún lugar
un dios desconocido
quiso resetear el universo
y darle al mundo otra oportunidad.
Unos se acordaron del ayuntamiento;
Otros culparon
a la compañía eléctrica.
Los abuelos,
que llevaban años callados,
contaron historias ancestrales
de cuando la luz
no llegaba a las casas.
Los niños,
alegres y asustados,
encendieron las velas.
Era la oscuridad.
Por unas horas
el tiempo se detuvo;
no tuvieron
con qué matarlo.
Alguien dijo
que era 31 de diciembre.
El nuevo año llegó
sin campanadas;
sólo los relojes
marcaban, exactos,
su tic tac tic tac.
1 de enero;
poco a poco
vuelven las luces;
los hombres
no recuerdan nada.
Sólo que están juntos,
y eso basta.
Y viven.
Y sueñan.
Y se aman.
Eso basta.
En algún lugar
un dios desconocido
quiso resetear el universo
y darle al mundo otra oportunidad.
Pájaros caídos
Podemos pensar que no merece la pena
recoger en el parque un pájaro herido.
Que las calles de Madrid
están llenas de siluetas vacías,
huecos de ausencia
que no pueden llenarse.
Que en muchos lugares
no pararán las bombas estos días.
Pero yo conocí a una persona
que antes de marcharse
me enseñó a curar las alas
de un pájaro herido.
Escuché a muchos
que otro mes de marzo
gritaron en las calles
queriendo parar la guerra.
Por ellos,
y por la risa limpia de los niños,
y por los que nos tienden una mano
Cuando más lo necesitamos,
Merece la pena sonreir en estas fechas
Y recoger de los parques pájaros caídos.
recoger en el parque un pájaro herido.
Que las calles de Madrid
están llenas de siluetas vacías,
huecos de ausencia
que no pueden llenarse.
Que en muchos lugares
no pararán las bombas estos días.
Pero yo conocí a una persona
que antes de marcharse
me enseñó a curar las alas
de un pájaro herido.
Escuché a muchos
que otro mes de marzo
gritaron en las calles
queriendo parar la guerra.
Por ellos,
y por la risa limpia de los niños,
y por los que nos tienden una mano
Cuando más lo necesitamos,
Merece la pena sonreir en estas fechas
Y recoger de los parques pájaros caídos.
